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Radiación solar: ¿Cómo puede afectar tu piel?

Radiación solarMás allá de la intensidad y la duración de la exposición, existen otros factores que pueden influir en cómo la radiación solar afecta nuestro cuerpo.

Conoce los principales riesgos de la exposición a la radiación solar y, también, algunas ventajas de tomar el sol con protección. Además, descubre qué otros factores pueden agravar su impacto en el cuerpo humano más allá de la frecuencia y la intensidad.

Llega el buen tiempo, las largas tardes de sol y, también, las primeras quemaduras solares. Deberíamos acordarnos de proteger nuestra piel durante todo el año pero lo cierto es que es habitual olvidarse hasta que se empiezan a sufrir los primeros enrojecimientos con la llegada de la primavera. ¿Conoces los efectos de la radiación solar?

Si estás empezando a tomar el sol por las tardes con el objetivo de conseguir ese bronceado o te preocupa el cuidado de tu piel, ¡sigue leyendo! En este artículo te explicamos qué tipos de radiación solar existen, sus beneficios para la salud y, también, los graves riesgos de abusar.

¿Cuáles son los efectos positivos de la radiación solar?

Cuando se habla de los principales efectos de la radiación solar, se tiende a pensar que serán todos negativos, quizás porque estamos acostumbrados a las numerosas campañas de concienciación sobre este tema. Y lo cierto es que son muy necesarias ya que, como veremos más adelante, la exposición prolongada al sol tiene consecuencias irreversibles.

No obstante, tomar el sol en las horas adecuadas y de forma moderada también es beneficioso para nuestra salud. Los estudios demuestran que la radiación solar tiene distintos efectos fisiológicos positivos como la síntesis de vitamina D que favorece el desarrollo de los huesos (es necesaria para metabolizar el calcio y evitar el raquitismo) o, incluso, puede influir en el tratamiento de determinadas dermatosis o enfermedades de la piel. Se trataría de un efecto terapéutico que se asocia a su influencia sobre el sistema inmunológico.

Además, la exposición al sol también influye positivamente en el estado de ánimo de las personas y es que muchos de nosotros nos sentimos más enérgicos y motivados en días soleados. En este sentido, puede tener un impacto antidepresivo y, de esta forma, contribuir en la mejora de la sensación de bienestar general.

Radiación solar
Más allá de la intensidad y la duración de la exposición, existen otros factores que pueden influir en cómo la radiación solar afecta nuestro cuerpo.

¿Por qué nos perjudica pasar demasiadas horas expuestos al sol?

Los efectos más perjudiciales se explican, sobre todo, por los distintos tipos de radiaciones procedentes de la luz solar y cómo cada una de ellas penetra o afecta a nuestra piel.

  • Radiación Ultravioleta (UV): Aquí podemos diferenciar entre UVC (es la más peligrosa, es absorbida por la capa de ozono), UVB (es la principal responsable de las quemaduras) y UVA (es menos energética, causa la coloración o el enrojecimiento de la piel). La radiación ultravioleta provoca la mayoría de los problemas asociados a la sobreexposición al sol.
  • Radiación Visible: Produce luz y calor principalmente, afecta a la sensación térmica.
  • Radiación Infrarroja (IR): Tiene poco valor energético y, en consecuencia, no causa quemaduras. No obstante, incrementa los efectos dañinos de las anteriores.

¿Y qué otros factores condicionan su impacto en nuestro cuerpo?

Además de la intensidad de la radiación y de la duración de la exposición, existen otros factores que pueden influir en cómo nos afecta el sol. Aquí tienes algunos de ellos:

  • Tipos de piel: Cada persona tiene un grado de tolerancia distinto según su piel. En este sentido, existe una clasificación de diversos fototipos cutáneos. Por ejemplo, el fototipo I se corresponde con pieles muy claras, que no se broncean nunca y se queman con facilidad (personas pelirrojas, con ojos claros, piel blanca).
  • Altitud de la localización: A grandes rasgos, por cada 1.000 metros de altitud, la intensidad de los rayos UV aumenta un 20%.
  • Efectos de reflexión: La reflexión varía según la superficie, es decir, en la nieve sería de un 85% mientras que en césped disminuiría hasta el 3%. Esto explicaría porque la gente que esquía necesita protegerse del sol.
  • Estación del año: Aquí la radiación solar es más peligrosa en verano.
  • Horario: Las horas de mayor riesgo son aquellas que coinciden con la franja de mediodía.
  • Contaminación: La intensidad de la radiación se reduce considerablemente en entornos con altos niveles de contaminación en tanto que frenan su impacto.

¿Qué efectos negativos tiene la radiación?

La exposición prolongada, sin ningún tipo de protección o precaución, puede perjudicarnos de múltiples formas pero, sobre todo, puede dañar nuestra piel. En verano, con el aumento de la temperatura, es posible sufrir golpes de calor si no se evitan las franjas de mediodía. ¿Qué efectos dañinos podemos destacar?

  • Fotoenvejecimiento: El envejecimiento prematuro se caracteriza por una piel áspera, sin elasticidad y con profundas arrugas en zonas de cara, cuello y escote especialmente. Según la AECC, se estima que el 75% de las arrugas son causadas por la exposición solar.
  • Quemaduras solares: Puede causar desde el enrojecimiento de la piel hasta su inflamación o, incluso, aparición de ampollas. Además, la radiación solar puede producir reacciones fotoalérgicas.
  • Manchas: La melanina es un pigmento que da color a la piel para protegerla y nos concede el bronceado. No obstante, si se abusa, la radiación solar puede alterar los melanocitos y provocar así la aparición de manchas. Es habitual que aparezcan pecas, lunares y melasmas (manchas oscuras de bordes poco definidos).
  • Cataratas u otros daños oculares: Las cataratas se producen por una pérdida de la transparencia en el cristalino que provoca visión nublada. La radiación solar puede aumentar el riesgo de sufrir esta enfermedad que, hoy en día, es tratable con cirugía.
  • Alteración del sistema inmunitario: Las radiaciones reducen la eficacia de este sistema, es decir, pueden afectar su correcto funcionamiento.

Además, la radiación solar también se considera uno de los factores que pueden favorecer la aparición de cáncer de piel, sobre todo, si una persona se expone y sufre quemaduras de forma habitual durante la infancia. Se suele decir que la piel tiene memoria y es que no olvida el daño.

Este contenido se ha redactado a partir del material didáctico del ciclo formativo en Farmacia y Parafarmacia. ¡Échale un vistazo!

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