Cómo trabajar de Educador de Educación Especial
Trabajar como Educador de Educación Especial en España es una de las opciones más vocacionales y prácticas del sector educativo. A diferencia de otros perfiles universitarios, este rol técnico requiere de un Grado Superior en Integración Social.
En este artículo se explicarán las funciones de un Educador de Educación Especial, los estudios necesarios para serlo, y las diferencias entre este profesional y un Educador Social.
¿Qué es un Educador de Educación Especial?
Un Educador de Educación Especial es el profesional responsable de dar apoyo a los alumnos con Necesidades Educativas Especiales, es decir con discapacidades o trastornos de conducta o comunicación. Su principal objetivo es facilitar su desarrollo académico, social y emocional.
Su labor no se centra en la docencia, sino que actúa como una figura de apoyo para la inclusión de los alumnos dentro de los centros escolares.
Requisitos para ser Educador Especial
Para trabajar como Educador Especial es necesario obtener el Grado Superior de Integración Social. Este ciclo se puede cursar en iLERNA en modalidad online, lo que permite una mayor libertad para conciliar la vida laboral con la estudiantil.
Esta FP se ha convertido en una de las vías más directas para acceder al sector de la atención a la diversidad.
Por último, en las comunidades autónomas con lengua oficial, como Cataluña, es indispensable la acreditación del nivel C1 de catalán.
Funciones de un Educador Especial
Debido a la amplia diversidad de alumnos con los que trata, tiene una gran variedad de funciones, siempre relacionadas con el seguimiento del aprendizaje y la integración pedagógica, es decir, que aprenda, participe y progrese en el sistema escolar.
Apoyo directo en el aprendizaje
Estos profesionales colaboran estrechamente con el tutor del aula para adaptar los procesos de enseñanza a las necesidades de cada alumno, facilitando su seguimiento, participación e integración.
Participación en la elaboración de planes personalizados
Interviene de forma activa en la elaboración y ejecución de planes de actuación personalizados. De esta manera, asegura que cada estrategia se adapte al progreso de cada estudiante.
Observación y seguimiento
El Educador Especial tiene un papel muy importante en la evaluación continua del desarrollo del alumno. Con este seguimiento, es posible detectar avances o dificultades y ajustar el nivel de intervención.
Colaborar con familias y equipos
A lo largo del curso, estos profesionales deben formar parte de tutorías compartidas y participar en entrevistas con las familias para coordinar el apoyo tanto dentro del entorno escolar como en el hogar.
Fomento de la autonomía bajo supervisión
También debe trabajar bajo la guía de un equipo docente, implementando programas que promuevan la autonomía personal y la inclusión de los alumnos en todos los entornos.
Habilidades necesarias
Para que estos profesionales puedan ejercer correctamente esta profesión, deben contar tanto con competencias técnicas como habilidades profesionales, como pueden ser:
Competencias técnicas
Un Educador Especial debe ser capaz de ejecutar tareas pedagógicas y administrativas:
- Dominio de tecnologías de apoyo: debe ser capaz de utilizar herramientas y programas informáticos diseñados para optimizar el aprendizaje de los estudiantes.
- Conocimientos en salud mental: es importante que el educador especial tenga conocimientos sobre salud mental infantil y juvenil, comprendiendo aspectos como el desarrollo emocional, los trastornos más frecuentes y las estrategias básicas para detectar señales de malestar y favorecer el bienestar psicológico.
- Actualización en las normativas y modelos de inclusión: tener conocimiento de los marcos legales vigentes y de los nuevos modelos organizativos, que son las estructuras que permiten que la inclusión en el aula sea real en el día a día.
Habilidades personales
Debido a las dificultades que a veces conlleva este trabajo, las habilidades personales son esenciales para la carrera del profesional:
- Empatía: una habilidad que el profesional desarrolla a medida que toma contacto con entornos profesionales.
- Resiliencia emocional: para poder sobrellevar la carga que suponen las situaciones graves, abandono social o crisis conductuales.
- Vocación: estos profesionales tienen un gran sentido de la vocación por la profesión, que les permite impulsar la inclusión en las aulas.
- Capacidad de trabajo en equipo: estos profesionales tienen que ser capaces de trabajar codo con codo con tutores, psicólogos y familias.
Diferencias entre un Educador Social y un Educador Especial
Aunque por el nombre parecen el mismo profesional, se trata de dos perfiles profesionales distintos. Sus facultades legales y ámbitos de intervención son muy distintos:
Titulación necesaria
En primer lugar, un Educador Especial necesita un Grado Superior en Integración Social para ejercer, mientras que el Educador Social necesita un Grado Universitario en Educación Social.
El ámbito de intervención y el lugar de trabajo
Por otra parte, un Educador Especial trabaja en un centro escolar o en unidades de soporte intensivo. En cambio, un Educador Social trabaja en centros de menores o en programas de mediación sociocultural.
Principales funciones
Finalmente, un profesional en Educación Especial se enfoca en la pedagogía y la asistencia a los alumnos. Sus funciones son el apoyo directo en el aula, la colaboración con el tutor y la participación en el seguimiento del desarrollo de los estudiantes.
Al contrario, un Educador Social tiene un enfoque social y comunitario, centrándose en la intervención social.
Salario de un Educador Especial
El sueldo de estos profesionales es de 1.440,94 euros brutos mensuales de sueldo base, según la Convenio Colectivo General de Cnetros y Servicios de Atención a Personas con Discapacidad de Catalunya y las diferentes tablas salariales del BOE. Por otra parte, al salario se le suman otros complementos como 48,22 euros de los trienios, que se abona cada tres años en el mismo puesto de trabajo.
Además, se suman otros 309,36 euros por analogía, que es una retribución del ámbito de la enseñanza concertada diseñada para equiparar su salario a los docentes de la pública.
En total estos profesionales cobran unos 1.750,3 euros brutos mensuales, sin contar los trienios que aumentan cada 3 años.
Si quieres saber todas las salidas del Grado Superior en Integración Social lee este artículo.
Para trabajar como Educador Especial, formarte en el Grado Superior en Integración Social es la vía más directa para poder acceder a este sector profesional.
Esta formación de iLERNA permite, a través de las clases y de las prácticas en entornos reales, desarrollar tanto las competencias profesionales como las personales.