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Derecho sanitario: la autonomía del paciente

Sanidad, 17 ABR 2020, ILERNA

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El 18 de abril se celebra el Día Europeo de los Derechos del Paciente y, coincidiendo con esta fecha, hablamos de la evolución de la relación entre pacientes y personal sanitario. Actualmente, el paciente se ha empoderado y está en el centro de atención sanitaria. En este artículo, escrito por nuestro profesor de Administración Jorge Abadía, repasamos la autonomía del paciente y los derechos y obligaciones que tiene en materia de información y documentación clínica. Lee atentamente, que todos somos pacientes en alguna ocasión. 

La importancia que tienen los derechos de los pacientes como eje básico de las relaciones clínico-asistenciales se pone de manifiesto al constatar el interés que han demostrado por los mismos las organizaciones internacionales con competencia en la materia.

La regulación tradicional de las relaciones entre los profesionales sanitarios y los pacientes siempre se había basado en una relación de subordinación de éstos con los profesionales. Es decir, el profesional sanitario mandaba y el paciente no tenía ninguna o casi ninguna opción de expresar su opinión.

De subordinados a una relación de igual a igual

Sin embargo, desde finales del siglo XX se ha venido produciendo un cambio en el paradigma de esta relación. Poco a poco, los pacientes empiezan a tener más peso en estas relaciones especiales y se les reconocen derechos y obligaciones que previamente eran inimaginables. Se ha pasado de una relación de subordinación a una de igualdad, en la que se tiene en cuenta a los pacientes con todo lo que ello implica.

La autonomía del paciente se basa en una relación de igualdad entre el personal sanitario y el enfermo.
La autonomía del paciente se basa en una relación de igualdad entre el personal sanitario y el enfermo.

A nivel Europeo debemos destacar el “Convenio sobre los derechos del hombre y la biomedicina” elaborado por el Consejo de Europa. Este Convenio, suscrito el día 4 de abril de 1997 y con entrada en vigor en España el 1 de enero de 2000, debe mencionarse por su especial importancia. 

No sólo por su carácter vinculante, pues es el primer instrumento internacional con carácter jurídico vinculante para los países que lo hayan suscrito. Sino también por su contenido, ya que establece un marco común para la protección de los derechos humanos y la dignidad humana en la aplicación de la biología y la medicina.

El Convenio trata explícitamente, con detenimiento y extensión, cuestiones tan importantes como la necesidad de reconocer los derechos de los pacientes. Entre ellos, podemos resaltar el derecho a la información, el consentimiento informado o la intimidad de la información relativa a la salud de las personas.

La autonomía del paciente en la legislación española

Fruto de este Convenio y de la preocupación de la sociedad española en materia de salud es la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, base reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Esta ley -compuesta por 23 artículos, 6 disposiciones adicionales, una disposición transitoria, una disposición derogatoria y una disposición final- regula aspectos importantes en este cambio de paradigma en el que los pacientes se han empoderado en la relación con los profesionales sanitarios. Reflejo de este cambio es el concepto de “Autonomía del paciente” y la especial importancia que se le da al tratamiento de los datos personales, especialmente en lo que respecta a la documentación clínica.

Supone una regulación básica porque establece unos mínimos obligatorios para todos los gobiernos autonómicos, posibilitando una regulación a posteriori que aborde los conceptos tratados en la Ley Básica con mayor profundidad. De hecho, Cataluña, Galicia, Navarra, País Vasco, La Rioja y Aragón ya han aprobado sus propias leyes autonómicas mejorando algunos aspectos de esta ley como, por ejemplo las voluntades anticipadas.

Aspectos clave de la Ley 41/2002 reguladora de la autonomía del paciente

Sin embargo, nos centraremos ahora sólo en la Ley 41/2002, cuyo artículo 2 recoge los principios básicos inspiradores que deben tenerse siempre en cuenta en este nuevo papel de los pacientes:

  • El primero es la dignidad de la persona humana, el respeto a la autonomía de su voluntad y a su intimidad. Este principio orientará toda la actividad encaminada a obtener, utilizar, archivar, custodiar y transmitir la información y la documentación clínica.
  • El consentimiento de los pacientes se requerirá para toda actuación en el ámbito de la sanidad.
  • El paciente o usuario tiene derecho a decidir libremente, después de recibir la información adecuada, entre las opciones clínicas disponibles.
  • Todo paciente o usuario tiene derecho a negarse al tratamiento. Su negativa al tratamiento deberá constar por escrito.
  • Los pacientes o usuarios tienen el deber de facilitar los datos sobre su estado físico o sobre su salud de manera leal y verdadera, así como el de colaborar en su obtención, especialmente cuando sean necesarios por razones de interés público o con motivo de la asistencia sanitaria.
  • Todo profesional que interviene en la actividad asistencial está obligado no sólo a la correcta prestación de sus técnicas, sino al cumplimiento de los deberes de información y de documentación clínica, y al respeto de las decisiones adoptadas libre y voluntariamente por el paciente. Es decir, el profesional sanitario está obligado a llevar a cabo una “buena praxis sanitaria”.
  • Y en materia de protección de datos. La persona que elabore o tenga acceso a la información y la documentación clínica está obligada a guardar la reserva debida. Es importante destacar en este punto toda la normativa regulada por la LO 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales.

Como vemos, el paciente pasa a ser el centro de la relación sanitaria.

Esta ley también regula otros aspectos relevantes que deben analizarse con calma. Estos aspectos son: el consentimiento informado, las instrucciones previas y la historia clínica.

El consentimiento informado

Se entiende por consentimiento informado toda actuación en el ámbito de la salud de un paciente cuando se necesite el consentimiento libre y voluntario del afectado, una vez recibida la información prevista para el caso.

El paciente debe dar su consentimiento informado por escrito en determinados casos.
El paciente debe dar su consentimiento informado por escrito en determinados casos.

Dicho consentimiento deberá constar por escrito en los siguiente casos: ante una intervención quirúrgica, procedimientos de diagnósticos y terapéuticos invasores y, en general, en caso de aplicación de procedimientos que suponen riesgos o inconvenientes de notoria y previsible repercusión negativa sobre la salud del paciente. En cualquier caso, el paciente podrá revocar libremente su consentimiento en cualquier momento siempre que lo haga por escrito.

Sin embargo, este consentimiento tiene unos límites y se prevé la posibilidad de que los facultativos puedan llevar a cabo las intervenciones clínicas indispensables en favor de la salud del paciente, sin necesidad de contar con su consentimiento, en los siguientes casos:

  • Cuando existe riesgo para la salud pública a causa de razones sanitarias.
  • Cuando existe riesgo inmediato grave para la integridad física o psíquica del enfermo y no es posible conseguir su autorización, consultando, cuando las circunstancias lo permitan, a sus familiares o a las personas vinculadas de hecho a él.

Las instrucciones previas

Documento por el cual una persona mayor de edad, capaz y libre, manifiesta anticipadamente su voluntad, con objeto de que ésta se cumpla en el momento en que llegue a situaciones en cuyas circunstancias no sea capaz de expresarla personalmente, sobre los cuidados y el tratamiento de su salud o, una vez llegado el fallecimiento, sobre el destino de su cuerpo o de los órganos del mismo. El otorgante del documento puede designar, además, un representante para que, llegado el caso, sirva como interlocutor suyo con el médico o el equipo sanitario para procurar el cumplimiento de las instrucciones previas.

La historia clínica

La historia clínica comprende el conjunto de los documentos relativos a los procesos asistenciales de cada paciente, con la identificación de los médicos y de los demás profesionales que han intervenido en ellos. El objetivo de la historia clínica es obtener la máxima integración posible de la documentación clínica de cada paciente, al menos, en el ámbito de cada centro e incorporará la información trascendental para el conocimiento veraz y actualizado del estado de salud del paciente.

Como principio deontológico se redacta y conserva para la mayor calidad asistencial y seguridad del paciente; hacerla es un deber del médico y un derecho del paciente.

La historia clínica es el documento en el cual se registran en orden cronológico todos los procedimientos de salud del paciente.

Todo paciente o usuario tiene derecho a que quede constancia, por escrito o en el soporte técnico más adecuado, de la información obtenida en todos sus procesos asistenciales, realizados por el servicio de salud tanto en el ámbito de atención primaria como de atención especializada.

Información protegida por el secreto profesional

Son fundamentales los datos obtenidos por el médico en la anamnesis del paciente y sus familiares y allegados, así como las exploraciones y pruebas complementarias realizadas. Asimismo, es necesario reflejar los datos de normalidad o negativos que sean relevantes, así como los que justifican pruebas complementarias de riesgos significativos. Todo lo anterior permite el juicio clínico, el diagnóstico y las medidas terapéuticas propuestas.

Los datos de la historia clínica están protegidos por el secreto profesional y merecen plena confidencialidad. Su conservación también es un deber legal y deontológico y se hará en un soporte que permita su reproducción y consulta cuando sea necesario. Como mínimo se deberá conservar cinco años desde la fecha de alta del último proceso asistencial, aunque las legislaciones autonómicas tienen sus propias disposiciones y pueden aumentar este período en algunos casos.

La autonomía del paciente y otros aspectos del derecho sanitario lo abordarás en los ciclos de FP de Sanidad. 

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