La medicina nuclear es una especialidad médica bastante nueva, que empezó a desarrollarse a finales de los años 40. Aunque tiene poco tiempo, está cambiando de manera drástica la forma en que detectamos y tratamos muchas enfermedades.
Todos estos avances tienen sus raíces en el trabajo de Marie Curie, quien descubrió la radioactividad a principios del siglo XX. Estos avances han sido fundamentales para el campo de la medicina, ya que se usa tanto para la detección como para el tratamiento de patologías.
De hecho, entre el 60% y el 70% de los pacientes con cáncer reciben radioterapia, por lo que es esencial para el tratamiento del cáncer. Además, se calcula que la medicina nuclear podría prevenir alrededor de 2,5 millones de muertes por cáncer en todo el mundo para 2030.
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¿Qué es la medicina nuclear?
La medicina nuclear es una rama de la sanidad que se encarga de diagnosticar y tratar diferentes enfermedades gracias a la aplicación de radiotrazadores o radiofármacos.
Estas sustancias son radioactivas y se introducen en mínimas cantidades en el organismo, ya sea mediante inyección por vena, ingerido por vía oral o inhalado en forma de gas, con el objetivo de hacer un seguimiento desde el exterior.
El radiofármaco se distribuye por el cuerpo humano y es captado por un aparato detector de radiación conocido como gammacámara.
Una vez que la información ha sido almacenada de forma digital, esta se procesa y es cuando se obtienen imágenes funcionales y moleculares. Estas permiten analizar el funcionamiento de los órganos y tejidos explorados.
La medicina nuclear se diferencia del resto de modalidades de diagnóstico, ya que no es una técnica invasiva y permite identificar diferentes anomalías sin requerir cirugías o introducción de aparatos en el cuerpo.
¿Para qué sirve la medicina nuclear?
La medicina nuclear sirve para obtener imágenes del estado de un órgano determinado, generando información muy útil que ayuda a diagnosticar, de la forma más precisa posible, hasta la más mínima anomalía.
Hoy día, es una de las pruebas más eficaces, ya que permite detectar las enfermedades en sus momentos más iniciales y facilitar su tratamiento. Si se aplicaran otras técnicas, probablemente, no sería posible detectar esos cambios a nivel celular.
¿Qué pruebas se hacen en medicina nuclear?
Como acabamos de comentar, las técnicas que se aplican en la medicina nuclear no son invasivas. Esto quiere decir que, por regla general, son pruebas indoloras. A continuación, indicamos cuáles son las pruebas más utilizadas:
- Tomografía de emisión de positrones (PET): Esta prueba usa una pequeña cantidad de material radiactivo para mostrar cómo funcionan los órganos y tejidos en tu cuerpo. Se suele utilizar para detectar cáncer, enfermedades cardíacas y problemas en el cerebro.
- Tomografía computarizada de emisión monofotónica: Similar a la PET, esta prueba también usa material radiactivo, pero ofrece imágenes diferentes. Es útil para examinar el flujo sanguíneo en el corazón, detectar tumores o ver cómo funcionan los huesos y otros órganos.
- Imagen cardiovascular: Este tipo de estudio se centra en el corazón y los vasos sanguíneos. Se usa para evaluar el flujo sanguíneo en el corazón, detectar bloqueos en las arterias o ver cómo está funcionando el corazón en general.
- Scan de huesos: En esta prueba, se usa un material radiactivo que se acumula en los huesos. Es útil para detectar problemas en los huesos, como infecciones, fracturas o ciertos tipos de cáncer.
- Radioterapia: Aunque no es una prueba diagnóstica, la radioterapia es un tratamiento que utiliza radiación para destruir células cancerosas. Se aplica en la zona afectada y ayuda a reducir o eliminar tumores.
Usos de la medicina nuclear
No es nada raro que la gran mayoría de los pacientes no conozcan la medicina nuclear. Pero, a medida que pasa el tiempo y avanza la medicina, estás terapias basadas en el uso de sustancias radioactivas, son cada vez más utilizadas para enfermedades como el cáncer, afecciones cardiacas o trastornos cerebrales. Entre sus usos más destacados, podemos encontrar los siguientes:
- Evaluación del daño cardíaco tras un ataque.
- Detección y tratamiento de varios tipos de cáncer (colon, pulmón, linfoma).
- Diagnósticos precisos de enfermedades de tipo arterial en pacientes de alto riesgo.
- Evaluación del corazón antes y después de una quimioterapia.
- Diagnóstico y evolución de enfermedades como la demencia y el alzhéimer.
- Análisis de la función pulmonar diferencial para la reducción de pulmón o la cirugía de trasplante.
- Examinar huesos por facturas, infección o artritis.
- Determinar la presencia de metástasis en los huesos.
- Evaluación de anomalías cerebrales como convulsiones, pérdida de la memoria o bloqueo del flujo sanguíneo.
- Medición de la función de la glándula tiroidea para detectar hipertiroidismo o hipotiroidismo.
- Diagnóstico de un desorden de las células sanguíneas.
Medicina nuclear efectos secundarios
Aunque la medicina nuclear se considera como una técnica no invasiva y segura, siempre genera controversia por la posible contaminación que puede generar el uso de radiofármacos. La dosis total que se suministra a los pacientes es tan pequeña que no genera ningún riesgo para la salud.
Aunque también hay que decir que las dosis que se suministran no son iguales, en cantidad, para todos los pacientes, ya que dependiendo de su peso o del órgano que se va a estudiar, estas pueden variar. En algunos casos, muy reducidos, pueden surgir efectos secundarios, como pueden ser:
- Riesgo bajo de radiación.
- Reacciones de carácter alérgico hacia los isótopos radioactivos o radiofármacos.
- Dolor leve tras a inyección vía intravenosa.
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