Descubre cómo funcionan las oposiciones de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear y por qué cada vez más profesionales valoran esta opción para acceder al empleo público sanitario.
Las Oposiciones de un Técnico de Rayos no es muy diferente a las otras oposiciones del resto del Estado.
Tienen dos fases, la primera, una fase de oposición o examen y la segunda es la fase de concurso. En la segunda fase, solo tendrán acceso aquellos aspirantes que superen el examen. Todos los aspirantes deben aportar la documentación que acredite la valoración por parte del Tribunal seleccionado de los méritos correspondientes.
La cantidad máxima de puntos que una persona puede obtener depende de la Comunidad Autónoma donde se oposite, por ejemplo, en Aragón la cantidad máxima es de 100 puntos mientras que en Madrid es de 50.
Los méritos se computan a partir de la experiencia profesional previa y la formación o otras actividades que pueden sumar puntos.
Un Técnico de Rayos debe cumplir estos requisitos si quiere opositar:
· Haber cumplido los dieciséis años y no exceder la edad de jubilación
· Tener la nacionalidad española o de algún país miembro de la Unión Europea
· Poseer el título de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear o equivalente.
· Si se dispone de titulación extranjera, deberá estar acreditada su homologación
· Poseer la capacidad funcional para el desempeño de las funciones del puesto
· No haber sido separado de cualquier Servicio de Salud o Administración Pública
· No contar con la condición de personal estatuario fijo en la categoría convocada
· No haber sido condenado por algún delio contra la libertad e indemnidad sexual.
Para poder presentarse a las oposiciones de Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, es fundamental contar con un título oficial de Formación Profesional (FP) de grado superior en la especialidad correspondiente. Este requisito garantiza que el aspirante posee los conocimientos y competencias técnicas necesarios para desempeñar el puesto en un hospital o centro sanitario público.
Los títulos emitidos por centros homologados como iLERNA tienen plena validez en todo el territorio nacional, lo que significa que los egresados pueden opositar en cualquier comunidad autónoma sin restricciones. Esto es especialmente relevante para quienes buscan flexibilidad geográfica o desean acceder a plazas en regiones con mayor número de convocatorias.
Además de cumplir con el requisito formal, contar con un título oficial proporciona seguridad jurídica y reconocimiento profesional frente a los tribunales de selección, evitando problemas de convalidación o dudas sobre la validez del expediente académico durante el proceso de oposición.
Opositar a Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear nunca ha sido una decisión sencilla, pero el contexto actual hace que sea más interesante que nunca. Dos factores explican por qué cada vez más profesionales apuestan por el empleo público: la brecha salarial frente al sector privado y la estabilidad laboral a largo plazo.
En los primeros años de carrera profesional, el sector privado puede resultar más atractivo desde el punto de vista económico. Sin embargo, esta ventaja suele ser temporal. A medida que avanzan los años, los salarios en la sanidad privada tienden a estancarse, mientras que en el sector público aumentan de forma progresiva y regulada.
En un hospital público, el sueldo de un técnico de rayos no se limita al salario base. A este se suman los trienios por antigüedad, los complementos de destino y específicos, las guardias, la nocturnidad y la productividad, lo que permite una evolución salarial constante. En comunidades como Madrid, un técnico con experiencia y turnos especiales puede alcanzar salarios muy competitivos, reduciendo o incluso superando los ingresos habituales del sector privado.
La diferencia se acentúa a medio y largo plazo: mientras que en el ámbito privado las subidas dependen de negociaciones individuales o cambios de empresa, en el empleo público están garantizadas por normativa.
Más allá del salario, la estabilidad laboral es uno de los principales motivos para opositar. Obtener una plaza fija supone acceder a un empleo indefinido, protegido frente a despidos, reestructuraciones o crisis económicas.
En un contexto marcado por la temporalidad y la incertidumbre laboral, el empleo público ofrece condiciones especialmente valoradas:
Para muchos técnicos de rayos, especialmente a partir de cierta etapa profesional o con responsabilidades familiares, esta estabilidad se convierte en un elemento clave a la hora de tomar decisiones.
A este escenario se suma el aumento de las ofertas públicas de empleo en sanidad, impulsadas por jubilaciones, déficit de personal y la necesidad de reforzar los servicios sanitarios. Esto se traduce en un mayor número de plazas convocadas y en mejores oportunidades reales de obtener una plaza fija.
Opositar ahora no es solo una decisión laboral, sino una inversión en un futuro profesional sólido, con crecimiento salarial, estabilidad y seguridad a largo plazo.
Algunas de las convocatorias previstas para 2026 son:
Estas cifras muestran que hay oportunidades en toda España, y que los aspirantes que se preparen con antelación tienen más posibilidades de acceder a una plaza. La combinación de alta demanda de técnicos, estabilidad laboral y evolución salarial asegurada convierte la oposición en una decisión estratégica para consolidar una carrera profesional segura y competitiva.
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