La sangre se encarga de transportar oxígeno y nutrientes a distintas partes del cuerpo, de proteger el organismo frente a microorganismos y de reparar tejidos.
En este artículo se explica qué funciones cumple, qué componentes la forman, dónde se produce, cómo circula por el cuerpo. Además, se analiza cuál es la cantidad aproximada que hay en una persona adulta.
Principales funciones en el cuerpo humano
La sangre cumple funciones esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Aunque su papel muchas veces se pasa por alto, resulta clave en numerosos procesos vitales:
- Transporta oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos y retira el dióxido de carbono producido por las células, llevándolo de vuelta para su eliminación.
- Distribuye nutrientes energéticos que las células necesitan para mantenerse activas.
- Actúa como defensa frente a microorganismos y otras sustancias nocivas, ayudando a prevenir infecciones y enfermedades.
- Interviene en la coagulación y en la cicatrización de heridas, lo que permite reparar daños en los tejidos.
Componentes
La sangre está formada por una parte líquida y varias células con funciones muy concretas. Sus cuatro componentes principales son:
- Glóbulos rojos
- Glóbulos blancos
- Plaquetas
- Plasma
Glóbulos rojos
También llamados eritrocitos o hematíes, se encargan de:
- Transportar oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos.
- Recoger dióxido de carbono y llevarlo de vuelta a los pulmones para eliminarlo.
Dentro de estas células se encuentra la hemoglobina, una proteína de color rojo responsable del color característico de la sangre.
Una concentración adecuada de glóbulos rojos permite que los tejidos reciban el oxígeno necesario. Cuando estos niveles bajan, puede aparecer anemia. Se considera que lo normal es tener entre 4 y 5 millones de glóbulos rojos por milímetro cúbico.
Glóbulos blancos
Los leucocitos, o glóbulos blancos, forman parte del sistema inmunitario. Sus funciones principales son:
- Proteger al organismo frente a bacterias, virus u otros agentes infecciosos.
- Eliminar restos celulares y sustancias de desecho.
Aunque son menos numerosos que los glóbulos rojos, su papel es esencial para mantener la salud. Se estima que una persona sana tiene entre 6.000 y 7.000 glóbulos blancos por milímetro cúbico.
Cuando se producen en exceso y de forma descontrolada, como ocurre en la leucemia, se dificulta la generación del resto de células sanguíneas.
Plaquetas
También conocidas como trombocitos, intervienen en la reparación de los tejidos. Sus funciones más destacadas son:
- Formar coágulos para frenar hemorragias.
- Detectar patógenos, como virus y bacterias.
- Facilitar la cicatrización de heridas.
El valor normal se sitúa entre 200.000 y 300.000 plaquetas por milímetro cúbico. Si estos niveles se alteran, pueden surgir problemas en la coagulación o en la defensa del organismo.
Plasma
Es la parte líquida que transporta las células sanguíneas y muchas sustancias necesarias para el cuerpo. Contiene proteínas como:
- Inmunoglobulinas, que ayudan a combatir infecciones.
- Albúmina, encargada de llevar hormonas y medicamentos a los tejidos.
- Factores de coagulación, que, junto a las plaquetas, detienen el sangrado.

Dónde se produce
La producción de las células sanguíneas ocurre en la médula ósea, un tejido blando que se encuentra en el interior de algunos huesos, como el esternón, las costillas, la pelvis o las vértebras.
Todas las células de la sangre se originan a partir de una célula madre hematopoyética. Esta célula tiene la capacidad de transformarse en glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas, según lo que el organismo necesite en cada momento. El cuerpo regula de forma constante esta producción:
- Si falta oxígeno, la médula ósea genera más glóbulos rojos.
- Ante una infección, aumenta la producción de glóbulos blancos.
- En caso de una herida, se incrementa la cantidad de plaquetas para facilitar la coagulación.
Este proceso se conoce como hematopoyesis y es esencial para mantener el equilibrio del organismo. Cada día se generan millones de nuevas células para garantizar que las funciones vitales se mantengan activas.
Cómo circula
La sangre se mueve por todo el cuerpo gracias al sistema circulatorio, que realiza dos recorridos diferentes pero complementarios:
- Circulación mayor o sistémica
- Circulación menor o pulmonar
En la circulación mayor, el organismo reparte sangre rica en oxígeno desde el corazón hacia todos los órganos y tejidos.
- Comienza en el ventrículo izquierdo del corazón.
- La sangre sale por la arteria aorta y se distribuye a través de vasos más pequeños llamados arteriolas y luego capilares.
- En los capilares, el oxígeno se libera a las células y se recoge dióxido de carbono como residuo.
- Después, la sangre regresa por las vénulas y venas hasta llegar a la aurícula derecha del corazón.
En cambio, la circulación menor se encarga de llevar la sangre con dióxido de carbono hasta los pulmones para oxigenarla de nuevo.
- Empieza en el ventrículo derecho.
- La sangre sale por la arteria pulmonar hacia los pulmones.
- Allí se elimina el dióxido de carbono y se recoge oxígeno.
- Finalmente, la sangre vuelve al corazón a través de las venas pulmonares, entrando por la aurícula izquierda.

Cuántos litros de sangre tenemos en el cuerpo
De forma general, se calcula que un adulto tiene entre 4,5 y 6 litros de sangre en su organismo. Pero la cantidad no es igual en todas las personas, sino que depende de factores como la edad, el peso, el sexo y la altura.
Para conocer en profundidad la sangre y sus funciones, existen ciclos como Laboratorio Clínico y Biomédico y Anatomía Patológica y Citodiagnóstico.
Estas formaciones se centran en el trabajo con muestras sanguíneas y su análisis para apoyar el diagnóstico y tratamiento médico. En iLERNA, estos ciclos se pueden estudiar tanto online como presencial.
¿Cuántos litros de sangre tenemos en el cuerpo?
A diferencia de lo que muchas personas creen, no todos tenemos la misma cantidad de sangre en el cuerpo. Esto depende de la edad, el peso, el sexo y la altura. No obstante, por norma general, una persona suele tener entre 4,5 y 6 litros de sangre.
