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Funciones de un Técnico Superior en Anatomía Patológica

¿Qué hace un técnico de anatomía patológica y citodiagnóstico?

El Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico se encarga de procesar tejidos, células y fluidos corporales aplicando técnicas especializadas de laboratorio. 

En este artículo se explica qué es un Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico, cuáles son sus funciones y las habilidades que necesita dominar. Además, se analizan las diferencias respecto al patólogo, los riesgos en laboratorio y los estudios necesarios para ejercer esta profesión. 

Qué es un Técnico Superior en Anatomía Patológica 

Un Técnico Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico (TEAP) es un profesional sanitario que se encarga de analizar muestras biológicas para ayudar a los médicos a diagnosticar enfermedades como cánceres o infecciones. 

Estos especialistas pueden trabajar en distintos entornos sanitarios, como laboratorios, institutos de medicina legal y forense o centros de investigación y diagnóstico.  

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Funciones de este profesional

Estos especialistas se ocupan de diversas tareas en su día a día para garantizar que el proceso de diagnóstico sea lo más preciso posible. Estas son sus principales funciones:  

  • Obtener y procesar muestras biológicas 
  • Preparar muestras histológicas y citológicas 
  • Realizar estudios microscópicos para dar soporte en el diagnóstico 
  • Asistir en necropsias 
  • Registrar y gestionar la documentación 
  • Garantizar la calidad y bioseguridad del laboratorio 

Obtención y procesamiento de muestras biológicas 

Recibe las muestras que llegan al laboratorio procedentes de biopsias, cirugías o extracciones. Una vez en sus manos, las fija con sustancias químicas para preservarlas y evitar su deterioro.  

Posteriormente, talla y corta las piezas para seleccionar las zonas más representativas que se analizarán más adelante. 

Preparación de muestras histológicas y citológicas 

Después, se encarga de teñir las muestras aplicando diferentes colorantes para que las células y las estructuras sean visibles al microscopio.  

Las técnicas más habituales son la histoquímica (colorantes tradicionales que destacan distintos componentes celulares) y la inmunohistoquímica (que identifica proteínas específicas relacionadas con enfermedades). 

En casos más complejos, también aplica técnicas de biología molecular y citogenética para detectar alteraciones que ayudan a identificar ciertos tipos de cáncer o enfermedades hereditarias. 

Estudio microscópico y apoyo al diagnóstico 

Otra de sus tareas es examinar las muestras al microscopio y realizar una aproximación diagnóstica en citologías (muestras de células sueltas). Aunque no emite el diagnóstico final, su valoración orienta al patólogo y agiliza el proceso. 

También se encarga del registro fotográfico tanto de las muestras completas (macroscópico) como de las imágenes microscópicas. Esta documentación visual queda archivada y sirve para consultas futuras, docencia o investigación. 

Asistencia en necropsias clínicas y médico-legales 

Cuando se realizan autopsias, el técnico prepara la sala, el instrumental y el material necesario.  

Durante la necropsia, colabora directamente con el patólogo forense o clínico: ayuda a practicar la evisceración (extracción de órganos), tomar muestras y registrar datos relevantes.  

Una vez finalizada la autopsia, participa en la recomposición del cadáver y se ocupa de la conservación, etiquetado y archivo de las muestras obtenidas, que pueden ser necesarias para estudios posteriores o procesos judiciales. 

Garantía de calidad y bioseguridad 

Cada día, el técnico revisa el estado de los equipos del laboratorio: micrótomos, criostatos, procesadores de tejidos, cabinas de seguridad y microscopios. En caso de detectar alguna anomalía, comunica la incidencia para que se realice el mantenimiento correspondiente. 

También controla las existencias y se ocupa de la reposición de reactivos, equipos de protección individual (EPIs) y demás material fungible necesario para el día a día. 

Asimismo, se encarga de gestionar los residuos biológicos cumpliendo con las normas de bioseguridad y los protocolos de calidad de laboratorio (checklists, controles internos). Estas medidas protegen tanto al personal como la fiabilidad de los resultados. 

Habilidades necesarias en esta profesión 

Para ejercer esta profesión, es importante contar con una combinación de competencias técnicas, habilidades manuales y cualidades personales:  

  • Destreza manual fina: El trabajo diario exige manejar con precisión instrumental quirúrgico y de laboratorio como bisturís, pinzas o agujas sin dañar las muestras.  
  • Coordinación ojo-mano: Esta habilidad resulta esencial al trabajar con el microscopio, realizar cortes de precisión o seleccionar las zonas exactas de una muestra que deben analizarse.  
  • Dominio de técnicas de laboratorio: Es necesario conocer y aplicar correctamente los protocolos de fijación, inclusión, tinción y montaje. 
  • Meticulosidad: Esta profesión exige prestar atención extrema a cada detalle porque cualquier error puede tener consecuencias para el diagnóstico final. 
  • Análisis y resolución de problemas: Tener capacidad para pensar de forma práctica y tomar decisiones técnicas forma parte del día a día del laboratorio. 
  • Tolerancia al material biológico: En esta profesión hay que trabajar con restos biológicos, asistir en autopsias y procesar fluidos corporales. Es fundamental poder realizar estas tareas sin que las reacciones de rechazo afecten a las tareas. 
  • Capacidad para mantener la calma: Es importante conservar la serenidad y trabajar bien bajo presión, incluso ante imprevistos o casos complejos.  

Aunque trabajan codo con codo en el laboratorio, el Técnico Superior en Anatomía Patológica y el médico patólogo desempeñan roles completamente distintos. 

Diferencia Técnico Superior en Anatomía Patológica (TEAP) Médico Patólogo (Anatomopatólogo)
Formación FP Grado Superior (2 años) en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico Grado en Medicina (6 años) + MIR en Anatomía Patológica (4-5 años)
Responsabilidades principales Dar apoyo técnico en el proceso diagnóstico Emitir el diagnóstico definitivo de enfermedades
Tareas diarias Recepción, fijación, corte histológico, tinciones, archivo de muestras y apoyo en autopsias Emisión de informes diagnósticos, supervisión del laboratorio y necropsias
Tipo de rol Ejecutor de procedimientos y técnicas Supervisor, toma decisiones clínicas y coordina el equipo técnico

Riesgos en el laboratorio 

Estos profesionales trabajan con sustancias químicas en su día a día que presentan riesgos para la salud. Sin embargo, hoy en día los laboratorios aplican medidas estrictas de prevención que reducen significativamente estos riesgos: 

  • Equipos de protección individual obligatorios: Uso de mascarilla, guantes dobles y gafas de seguridad en todo momento al manipular reactivos químicos. 
  • Cabinas con extractor de humos: Las zonas donde se cortan muestras y se trabaja con químicos están equipadas con sistemas de ventilación que extraen los vapores tóxicos para evitar que el profesional los inhale. 
  • Rotación de tareas: Para limitar la exposición continuada a los mismos agentes químicos, se alternan las funciones entre los miembros del equipo. 
  • Chequeos médicos anuales: Revisiones periódicas que permiten detectar cualquier alteración de salud relacionada con la exposición laboral. 

Por tanto, aunque no es un trabajo libre de riesgos, con las medidas de prevención que establecen los laboratorios, el riesgo real es bajo.  

Estudios necesarios para ser TEAP y opciones de especialización 

Para ejercer esta profesión es necesario estudiar el Grado Superior en Anatomía Patológica y Citodiagnóstico. Este ciclo formativo tiene una duración de 2 años e incluye formación teórica y un periodo de prácticas en laboratorios y clínicas. 

 Una vez obtenido el título, existen diferentes caminos para especializarse en áreas concretas. Por ejemplo, se pueden realizar cursos de citología avanzada, que profundizan en el análisis de muestras celulares para el diagnóstico precoz del cáncer, sobre todo en citologías ginecológicas y punciones con aguja fina.  

También está la opción de formarse en tanatopraxia, que se ocupa de conservar el cuerpo de personas fallecidas con técnicas de embalsamamiento y restauración.  

Consulta qué es y qué hace un tanatopractor en este post.  

Este ciclo formativo se puede cursar en iLERNA, donde se obtiene un título oficial que permite trabajar tanto en el sector público como en el privado.  

Además de ser una puerta de entrada al mundo laboral, este título permite acceder más adelante a la universidad para estudiar Medicina y convalidar asignaturas de la carrera para avanzar más rápido.  

Para conocer cómo acceder a medicina desde FP, consulta este artículo.

Emma Navalon Pascual
Emma Navalon Pascual

Soy periodista por vocación. Me apasiona investigar y eso me llevó a trabajar como divulgadora científica. Más adelante, me especialicé en Comunicación Digital con enfoque SEO. Actualmente, combino mis dos pasiones creando contenido educativo que convierte temas complejos en información accesible y de valor.